Nuestras limitaciones sólo están en nuestra mente

ESIC Valencia celebró el pasado 30 de noviembre el XXIII Encuentro de Centros de Enseñanza, con el objetivo de que profesionales de la educación puedan compartir y debatir experiencias que faciliten la transición del alumnado a estudios superiores.

Para la ocasión se contó con Jacobo Parages, experto en comunicación, conferenciante y colaborador docente en ESIC Business and Marketing School.

Bajo el título “Capaces de lograr nuestros objetivos”, hiló un discurso pasional, directo y emotivo que inició con estas palabras: “Todos podemos conseguir lo que queramos pero no es fácil alcanzar los retos porque si no, no tendría ningún valor”.  “Por ello, hay que actuar, insistir y arriesgar, es decir, salir de la zona de confort, que es ese sitio precioso donde no se crece nada. Es una pena haber pasado por esta vida sin haber fracasado al menos una vez, porque en ello se aprenden muchas lecciones”.

La vida de Jacobo Parajes no siempre ha seguido un camino fácil. Hace 20 años le diagnosticaron Espondilitis Anquilosante, una enfermedad reumatológica, crónica y dolorosa que le ha obligado a aprender a gestionar situaciones como dormir sentado durante más de 5 años a causa del dolor. Le dijeron que “acabaría en una silla de ruedas”. Su respuesta ante esta situación fue “cuando la vida nos presenta un escollo, tenemos dos opciones, una que nuestra actitud se quede en cero o convertirlo en un motor de superación y retos”.

Y eso hizo, marcarse una meta, cruzar el Estrecho de Gibraltar. Reto que consiguió en 2013, donde nadó 18 kms en 3.47’, pese a las recomendaciones médicas, dejando a todos impresionados con su gesta y su lección de vida:  “la clave de todo está en la actitud, que hay que pulirla para conseguir cada día el objetivo. La suma de todos esos días y objetivos cumplidos, es el reto que conseguimos alcanzar. La cuestión es convertir la enfermedad en motor de superación”.  

Nuevamente otro obstáculo: le detectan un tumor maligno. Y lejos de amedrentarse, a pesar de que los médicos insistían en que abandonara temporalmente el deporte, Parages se fijó un nuevo desafío: cruzar el canal que separa Mallorca de Menorca. No estaría solo, ya que dos de sus amigos se unieron a él. Después de 28 meses entrenando, el 24 de julio de 2014 consiguieron alcanzar su reto juntos: nadar los 40 kilómetros que separan ambas islas en 12 horas, un hito que sólo han conseguido 8 personas en el mundo.

Asegura que “nuestros límites sólo existen en nuestra mente y es el miedo el que los establece”. Por ello, dice que “es vital escucharnos a nosotros mismos y establecer un diálogo interior para convertirlo en potencia y superar nuestros límites, que solamente existen en nuestra mente”.

Su faceta solidaria le ha llevado en ambas gestas a nado a donar los fondos recaudados a la Asociación con Síndrome de Down y a dotar económicamente una beca en un Hospital de Madrid para investigar la leucemia infantil, respectivamente.

Insistió además que para conseguir nuestros objetivos “es necesario esfuerzo, disciplina, motivación, renuncia a otras actividades y sobre todo pasión en el quehacer diario”.

Jacobo Parages cerró su intervención con un consejo de vida: “Sueña en grande y cómete el mundo. Lucha por tus sueños, pon todo de tu parte para conseguirlo y llegaras a tocar el cielo pero cuando lo hagas no te olvides de compartirlo, porque esa es la forma más gratificante de vivir”.